Éste nuevo libro es escrito con el motivo de descubrir el lenguaje con que se expresaban los antiguos Maestros del Zen japonés y chino y hacerlo más occidental al mismo; se trata de un intento más en que quizás solo sirva para acabar con el misticismo y romance del Zen y terminar con un intelectualismo propio de nuestra filosofia escolar.
Para no caer en ello veo necesario ponerlo en Práctica y después transcribirlo o, ya que la puesta en Práctica es desde es mismo instante en el cuál entra luz a una habitación por una rendija en paralelismo figurativo al interior humano y su lucidez Espiritual, quizás solo busque en los textos Zen aquello que ya lo hubiere experimentado para así llevarlo a las páginas que escribo.
En realidad sólo tendrán olor a Zen si el lector no lo relaciona con algo que él mismo también hubiera vivído.
Las palabras que sigan a éste prólogo estarían de más, por ello me reservo el silencio y que el lector sepa distinguir entre un pastel pintado y comerse ese pastel...
Sampai...
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